El año pasado disfruto con la arena, la tocaba, jugaba con el cubo, se la comía... este año ha descubierto el mar. Nada más llegar se quito los zapatos y decía "aba, aba", se echó a correr hacía el agua y pensamos que con el primer trago de agua salada reaccionaría y ya no se lanzaría tan a lo loco, pues nos equivocamos, se ponía boca arriba, boca abajo y tragaba tragaba. Lo único que hacía al salir del mar era pedirnos agua de la botella que se veía de un trago... no me extraña...
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