El sábado 23 quedamos en la casa que gentilmente Dani nos deja para llenarla de comida, cartas, bebida y muchas risas. Este fue nuestro primer sábado que dejábamos a Leyre y al día siguiente no teníamos que levantarnos a su toque de queda (normalmente las 8) porque se quedaba a dormir con su abuela.
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